lunes, 10 de noviembre de 2008

VENCER O MORIR

Seguramente ya habrán escuchado frases similares. Es interesante darse cuenta que ésta va dirigida a personas determinadas en alcanzar una meta, pues la palabra VENCER requiere un deseo fuerte de seguir adelante.

Éste fin de semana pasado, experimenté el contexto de esa determinación. Fue durante mis clases de valhala (espada medieval) que durante un combate contra un buen amigo mio, mi maestro comenzó a desesperarse porqué los ataques que hacíamos no eran decisivos. "Debes pensar en matarlo, debes hacer tu ataque con esa intención." decía, "de lo contrario nunca lo harás bien."

Tras estas palabras, y un último grito imperativo de 'córtalo!' antes de reanudar el combate, yo le respondí con voz fuerte diciendo 'hai' (si, en japonés. Es la costumbre, pues con él tambien hago kendo). Al segundo de ponerme en guardia, ambos lanzamos nuestro primer golpe, y en el mismo instante cruzaron por mi cabeza pensamientos. Recuerdo bien que decían:
-'Se que es mi amigo, y por eso cuido de no lastimarlo.'
-'No he querido dar mi mejor golpe por miedo a lastimarlo.'
-'Sin embargo, ambos estamos en ésto y lo sabemos el uno del otro....'
-'Si el me pega no le diré nada, porque lo hizo bien, pero si yo...'
-'Es mi amigo, pero eso no importa, porqué esto es algo que debo hacer.'

Al momento, todos mis demás pensamientos se esfumaron y a continuación blandí como nunca la espada. No recuerdo si fueron 3, 4 o 5 golpes los que dí. Sólo sé que todos los dí con determinación, sin miedo, viviendolos en presente, y siempre avancé. Era como si supiera cual de mis golpes sería el último, porque luego de dar ese ultimo y hacer el 'rebane', reposé tranquilamente en una guardia, y me dí cuenta de lo hermoso que había sido aquellos movimientos. Todos dijeron lo mismo, y mi profesor se contentó porqué aprendí lo que él pretendía enseñarme en esa clase.

Unos minutos después, mi amigo, Andrés Barrientos, lo comprendió por si solo y lo logró también.


Otra de las cosas que hice en esa clase, un poco antes de ese combate, fue ponerme el casco que mi profesor usa. El me lo dió para sostenerlo unos momentos y luego me ordenó ponermelo. Lo sentí como un honor, pues no suele prestar sus cosas solo porque sí. En realidad quería que supiera lo dificil que es tener un casco, porque uno se queda casi sin visibilidad, en especial en modelo que el tiene (un casco templario). Luego de ponermelo notar que es algo sofocante, y de que mi visibilidad era si bien me iba un 20% del normal, mi profesor me pidió combatir contra él. En ese momento me di cuenta que comenzaba sentir una pequeña sed de sangre, por decirlo asi, porque percibía que bajo esas circunstancias, debía asegurarme que todos mis golpes sin excepción fueran certeros y además, veloces, para que ninguno de los de mi oponente me tocaran. Al final del combate, que no duró más que unos 20 segundos sino es que menos, me sentía algo extraño por experimentar aquella sensación y además de la inseguridad que tenía por no poder ver con claridad a mi oponente.

Sin embargo, considero que ésta experiencia fue vital para el ejercicio posterior, el del combate con mi compañero. Bueno, por hoy me retiro que tengo sueño XD

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