sábado, 2 de febrero de 2008

FRASES CÉLEBRES

El otro día encontré un poema que recité en la secundaria, y mi pádre hace unos días me había dicho que para él, a partir de aquel evento en mi vida, comencé a romper las paredes de mi ser; pues nunca nadie se había esperado que tuviera un don para la poesía.

Aquella vez en la secundaria, nuestro odiado profesor de Español, alias el Ñil, nos dijo que todos debíamos buscar un poema y en unos cuantos días recitarlo ante el grupo. Yo no cumplí con aquello porque por lo general era la burla del salón por lo que fuera, y me sentía peor de como en realidad eran las cosas, sin embargo, el profesor me dijo que no le importaba y que no me lo iba a dejar con tan solo un cero en tarea. A final de cuentas me obligó, era viernes... ese día llegué a mi casa y lo comenté en la mesa con mis padres.

Luego de que terminaramos y me sentára yo a buscar cuál poema iba a aprenderme, no encontraba ninguno que me llenara ni que dijera, "Quiero éste!". De pronto mi padre entró con un folleto, un periodiquito de tinta azul y hojas blancas que le habían dado por quien sabe donde. Según él hacía unos días, y luego de leerlo y de que me dijera que bajara la versión de Arturo Benavides, me agradó bastante porque era con música, y no era precisamente un canto, sino una poesía ambientada con coros.

Me lo aprendí durante el fin de semana, y cuando llegué a la clase de Español, mi profesor dijo que no haríamos nada hasta que yo no recitara. Avergonzado y nervioso le dí el escrito de la poesía, y sin importarme nada más, comencé a recitarlo. Era tal mi gusto por aquella pieza que incluso hacía gestos, movía las manos, caminaba, fijaba y movía mi vista, tal y como si fueran palabras nacidas de mi ser. Todos estaban callados, y cuando terminé, me avergoncé nuevamente y escondí mi mirada hacia el piso cabizbajo, apretando los labios, esperando algún comentario molesto como de costumbre. Sin embargo, sólo escuche un silencio... y me preocupaba.... de pronto sólo escuché: "Wow...."

Me extarñé y levanté la vista, y escuché a otra chava decir: "¿Él dijo todo eso?"
y así fueron rompiendo el hielo cada uno, diciendo que no lo creían de mi, que parecían ser mis palabras y no de otra persona, que simplemente no me creían ni me pensaban así.
No me permití decir nada por mi timidez, y me sonrojé. De pronto El Ñil rompió la inquietud diciendo. "¿Ya vez? ¿Qué te costaba? Anda sientate que nombrare lista."
Y fué nombrando y al final dijo: "Los que van a presentar son tales tres y tú también Javier."
Me negué agresivamente, no quería arriesgarme a ser burla de más personas que las de mi salón, más yo no comprendía todavía a mi profesor, pues yo no me había visto a mi mismo recitando. "Si, y de todos tú eres el único que no puede echarse atrás. Para mañana todos traen otra poesía, que dure al menos tanto. Tú Javier, quedate con éste, trabajaremos solamente en tu coreografía."

Aunque yo sabía que me gustaba el arte, la poesía, las historias, la expresión, todo aquello, no sabía cuán capaz era de todo aquello porque nunca había tenido la oportunidad de mostrar mis sueños a gente fuera de mi reservado circulo de confianza. No hay llama que ilumine si la cubres.
Mi padre tiene razón en algo, aquello fue un evento decisivo, más no el momento, en el que comencé a descubrir que no tenía por qué aceptar los muros de los demás; pues claramente yo era capaz de hacer todo aquello que ellos decían imposible, mas sin embargo, no lo intentaba por ser tan introvertido.

Éste es el poema, es una lección de vida, un consejo muy sabio, y probablemente, una respuesta a la vida.


Desiderata
Camina placido entre el ruido y la prisa,
y piensa en la paz que se puede encontrar
en el silencio.

En cuanto te sea posible y sin rendirte
manten buenas relaciones con todas las personas.

Enuncia tu verdad de una manera serena y clara.

Y escucha a los demás,
incluso al torpe e ignorante,
también ellos tienen su propia historia.

Esquiva las personas agresivas,
pues son un fastidio para el espíritu.

Si te comparas con los demás,
te volverás vano y amargado,
pues siempre habrán personas mas grandes
y mas pequeñas que tú.

Disfruta de tus éxitos, lo mismo que de tus planes.
Mantén el interés en tu propia carrera por humilde que sea,
ella es un verdadero tesoro en el fortuito cambiar de los tiempos,
se cauto en tus negocios, pues el mundo está lleno de engaños;
mas no dejes que esto te vuelva ciego para la virtud que existe.

Hay muchas personas que se esfuerzan por alcanzar nobles ideales,
la vida está llena de heroísmo,
¡sé sincero con tigo mismo!
y en especial, no finjas el afecto,
y no seas cínico en el amor,
pues en medio de todas las arideces y desengaños
es perene como la hierba.

Acata dócilmente el consejo de los años,
abandonando con donaire las cosas de la juventud.

Cultiva la firmeza del espíritu,
para que te proteja de las adversidades repentinas,
muchos temores nacen de la fatiga y la soledad,
sobre una sana disciplina
se benigno contigo mismo.

¡¡Tú eres una creatura del universo,
no menos que las plantas y las estrellas,
tienes derecho a existir!!

Y sea que te resulte claro o no,
indudablemente el universo marcha; como debiera.

Por eso,
debes estar en paz con Dios,
cualquiera que sea tu idea de ÉL
y sean cuales quiera tus trabajos y aspiraciones.

Conserva la paz con tu alma
en la bulliciosa confusión de la vida.

¡Aún con toda su farza,
penalidades
y sueños fallidos
el mundo es TODAVÍA hermoso!

¡Sé cauto!
¡Esfuérzate por ser feliz!


Arturo Benavides

1 comentario:

Anónimo dijo...

QUe hermoso poema, sinceramente no recuerdo haber leido nada de Arturo Benavides. Veere si tiene más. Gracias por compartir un momento tan íntimo de tu vida hijo.